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viernes, 6 de noviembre de 2009

Escucha a tu subconsciente

El subconsciente es el mejor recurso que nos ofrece nuestro cuerpo y es muy importante entender como funciona. Si aprendemos como sintonizar nuestro subconsciente y le hacemos caso cuando nos avisa, te puedo asegurar que podrás alcanzar la gran mayoría de tus objetivos.

Te advierto que no es fácil y que la gente que te rodea puede llegar a burlarse de ti, pero las bases de su utilización son muy simples y vale la pena intentarlo.

Hace unos meses pude ver en televisión un documental en el que se relataba la siguiente historia:

Había un edificio en llamas, y los bomberos estaban realizando sus labores normales para apagarlo. El jefe del equipo de bomberos dirigía las acciones desde el exterior y la mayor parte de su equipo estaba dentro del edificio.

De repente, el jefe de bomberos le ordena por radio a todo su equipo que salgan del edificio, ya que va a haber una explosión y el edificio se derrumbará.

Todo el equipo reacciona de inmediato y salen del edificio, y a los pocos segundos sucede lo que el jefe había dicho.

Al preguntarle al jefe como había sido capaz de predecir dicha catástrofe, este responde que no lo sabía, que fue como si una voz se lo hubiera dicho y le hizo caso.

¿Qué sucedió realmente?

Esta persona tenía muchos años de experiencia en la extinción de incendios y había estado presente en varias situaciones similares. Toda esa información estaba almacenada en su subconsciente. Sin el saberlo, su subconsciente fue capaz de identificar una serie de “síntomas” que preceden a este tipo de explosiones: cambios en la dirección del humo, el sonido del fuego, etc.

Tan pronto el subconsciente determinó que se cumplían todas condiciones para que hubiese una explosión, lanzó un mensaje al cerebro para que actuara, y por suerte, el jefe de bomberos hizo caso al aviso y ordenó a sus compañeros a salir del edificio.

El subconsciente es el responsable de que oigamos esa voz interior que nos advierte sobre ciertas situaciones, nos alienta a seguir adelante en otras ocasiones. Todos esos mensajes son el fruto de nuestras experiencias previas.

Al igual que ocurrió con el Jefe de Bomberos, nosotros hemos alimentado a nuestro subconsciente con nuestras experiencias, positivas y negativas, durante todos los años de nuestra vida.

El subconsciente está siempre pendiente, atento, analizando, maquinando, buscando soluciones a los problemas. Seguro que habrás tenido la experiencia en la que pasas horas tratando de recordar algo y luego, una vez que habías desistido, te aparece la solución en la mente. Esa respuesta te la ha dado el subconsciente. Sin darte cuenta, le diste la orden al subconsciente de que buscara la solución.

La clave está en aprender a darle órdenes al subconsciente. Eso se podría definir como sintonizar a tu subconsciente.

Otro ejemplo del funcionamiento del subconsciente es cuando estás esperando un bebe, especialmente cuando es el primero. Cuando estás en esa situación empezaras a ver mujeres embarazadas, coches de bebes, anuncios de biberones, etc. No es que esas cosas no existieran antes; lo que ocurre es que no estabas pendientes de ellas. Dado tu fuerte deseo de ser padre o madre, tu subconsciente se ha centrado en todo lo relacionado con la maternidad.

De forma análoga ocurre cuando te concentras en algún objetivo.

Para poder sintonizar tu subconsciente en un tema debes pensar en un tema que deseas. Es muy importante visualizarlo y añadirle emociones, sentirlo profundamente. Te tienes que ver en esa situación, habiendo alcanzado tu meta y disfrutándola. Mientras más intensa sea esa visión, más fuerte se grabará en tu subconsciente.

Este ejercicio debes repetirlo con mucha frecuencia, tantas veces como puedas. Escríbelo en un papel y guárdalo en tu bolsillo. Pega un post-it en la pared que tienes enfrente a tu puesto de trabajo, en tu coche, en el espejo de tu baño.

Una vez que tu subconsciente está sintonizado con tu objetivo, empezaras a recibir múltiples avisos y alarmas. Probablemente no veas relación entre esos avisos y tu objetivo, pero puedes estar seguro que te ayudarán llegar a tu destino.

Supongamos que te viene a la mente el nombre de un amigo. En ese momento deberías contactarle. No quiero decir con esto que existe una fuerza mágica por la que tu mente fue capaz de contactar mentalmente a esa persona y determinar que tiene una solución a tu problema (me considero más un científico, por lo que deseo buscar respuestas lógicas que espirituales). Posiblemente está persona no disponga de una solución inmediata a tu problema, pero tu subconsciente ha determinado que esta persona, por lo que tu subconsciente conoce de ella, puede ayudarte a corto o medio plazo, o puede ser una pieza clave para alcanzar tu propósito.

En resumen, alimenta periódicamente a tu subconsciente con tu objetivo, por medio de la visualización de tu éxito y responde a todos los avisos que recibas en tu mente.

martes, 15 de septiembre de 2009

Planes de contingencia: ¿Qué pasaría si ...

(Descarga el mp3 de este artículo)

Todo plan debe tener planes de contingencia, planes a ser ejecutados en el caso que las cosas no ocurran como se espera.

¿Qué sucedería si la fecha de entrega del material se demora una semana más? ¿Qué podríamos hacer si ese día llueve? ¿Y si en medio de la presentación nos quedamos sin electricidad?

Es cierto que la cantidad de cosas que pueden ir mal es infinita y que es imposible planificar las acciones a realizar en cada una de ellas, pero esto nunca debe ser la excusa para no preparar planes de contingencia.

En toda planificación existen actividades críticas, no sólo las relacionadas con el cumplimiento de las fechas claves, sino también aquellas cuyo resultado garanticen la consecución del objetivo buscado.

Para esas actividades críticas es necesario identificar un conjunto de aspectos que pudieran salir mal. A cada unos de esos aspectos se le asignaría una probabilidad de ocurrencia: ¿cuál es la probabilidad de que eso pueda ocurrir?

Con el listado total de todos los posibles inconvenientes que pudieran surgir, se deben buscar relaciones entre ellos, ya que probablemente algunos de ellos estén relacionados y se puedan preparar caminos alternativos comunes.

Debido a limitaciones de tiempo y recursos (humanos, económicos, etc.) no se podrán definir planes de contingencia para todos los problemas identificados, por lo que será necesario establecer un umbral para discriminar aquellos eventos que serán considerados inicialmente. El resto de los eventos se deberán mantener a mano para las subsiguientes revisiones del plan.

Para los eventos identificados se deberá definir un plan e incluir estas actividades en el plan original, de modo que de llegar el momento de que un plan de contingencia deba ser activado, se pueda disponer todo lo necesario para su ejecución.

Un ejemplo: supongamos un hotel de gran tamaño y que los autobuses llegan constantemente llenos de clientes que tienen sus reservas. ¿Qué sucedería si se quedan sin sistema informático debido a un problema en la red de comunicaciones? Conozco un hotel de un famoso sitio de vacaciones que posee un plan de contingencia para esta eventualidad. Cuando esto ocurre, las personas de la recepción reciben un inmenso listado en papel con la información de los clientes esperados para ese día. Contado así, la solución es obvia, pero si no se hubiese considerado este plan en un principio, no sería posible disponer de dicho listado. Es por este motivo que entre las tareas a realizar en este hotel se encuentra la de generar este listado periódicamente, aunque en la gran mayoría de los casos no se utilice.

Para cada uno de los posibles problemas se deberá establecer el criterio que hará que se ponga en marcha el plan alternativo. En el ejemplo anterior, el criterio es quedarse sin sistema, pero en otros casos puede ser el nivel de respuestas recibidas, la cantidad de stock disponible, la temperatura de algún dispositivo, etc.

En la planificación hay que incorporar hitos de control, en los que se revisará la situación del plan y de los criterios de control. En estos puntos de control se puede determinar si se dejan de realizar algunas actividades necesarias para un plan de contingencia específico, o si es necesario abandonar el plan original y continuar por otro alternativo o si es necesario definir planes de contingencia para situaciones que originalmente no llegaban al umbral de probabilidades, pero que los cambios en el entorno o el desarrollo del plan original ha hecho que su probabilidad de ocurrencia suba.

Otro ejemplo: en la preparación de un evento de marketing se espera que la audiencia sea de 100 personas, lo que obliga obviamente a disponer de un local para albergar a dicho aforo. ¿Qué sucede si reciben 200 solicitudes? ¿Qué sucede si sólo confirman 50?

Si se tienen más solicitudes se podría rechazar las sobrantes, pero sería una pena perder todos esos posibles compradores; se podría buscar una sala con mayor aforo, pero no se puede cambiar el lugar de reunión; se podría realizar otra sesión a otra hora o día, pero quizás no les interese dicho cambio.

Si se tienen muchas menos solicitudes, los asistentes percibirían una mala imagen de la compañía al ver una sala medio vacía. Se podría colocar algunos tabiques que hagan el recinto más pequeño.

En todos los casos existen múltiples soluciones, pero cada una tendría consecuencias positivas y negativas. Lo cierto es que para lograr el resultado deseado es necesario estar preparado con antelación.

Se podría definir una alarma en relación a la cantidad de solicitudes recibidas en la mitad del período de inscripciones: Si al pasar 7 días desde la fecha de inicio de recepción de solicitudes, las respuestas recibidas es menor al 20% del total de plazas, entonces se incluyen 200 nombres más a la lista de empresas a invitar.

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La identificación de las actividades críticas, la definición de los planes de contingencia y el establecimiento de los criterios que activarán dichos planes, requieren de experiencia, sentido común y de tener claramente definidos y cuantificados los objetivos buscados.

Recuerda: errar en la planificación es planificar para errar. El preparar un plan no implica que todo saldrá como se desea, pero el no prepararlo puede hacer que las cosas no funcionen.

lunes, 31 de agosto de 2009

Primero lo primero

Los comentarios que incluyo se basan en mi lectura del libro de Steven Covey "First things first". No pretendo que sea un resumen completo del libro, pero si ilustrar la idea central.

Lo primero es diferenciar lo que es importante de lo que es urgente. No es lo mismo. Un teléfono sonando requiere ser atendido, por lo que se puede considerar como urgente, pero no es necesariamente importante. Por otro lado, el asistir a un evento escolar de tu hijo es importante, pero no necesariamente urgente. ¿Serías capaz de clasificar las actividades que realizas en un día en relación a estos dos parámetros?

Si creas una lista de todas las actividades que haces en un día y las clasificas en función de su urgencia y su importancia obtendrás un resultado interesante.

Luego colócalas en un cuadrante como el siguiente:


Las actividades que se encuentran en el cuadrante I representan actividades relacionadas con crisis, problemas, "fuegos que apagar", fechas límites de proyectos, reuniones, etc. En muchas ocasiones nuestras vidas son controladas por estas actividades y no nos dejan tiempo para nada más.

En el cuadrante II se encuentran actividades que nos ayudan a prepararnos y prevenir problemas futuros. Son actividades como la planificación, establecimiento de relaciones, preparación y actividades familiares.

El cuadrante III contiene actividades que generalmente frenan nuestra productividad. Son llamadas de teléfono que te distraen de tus actividades, reuniones a las que tienes que asistir y que no tienen nada que ver con lo que tienes que hacer, algunas actividades populares que no te aportan nada.

Finalmente, el cuadrante IV son actividades realmente inútiles, tareas que no aportan nada a tu vida profesional ni personal. Ver correos basura, no hacer nada, juegos tontos en internet, etc.

Con esto no quiero decir que uno no debe jugar en internet. En algunos momentos es necesario romper con la actividad y relajarse, y para algunas personas jugar en internet cumple con ese cometido, digamos que es importante para ese momento, por lo que entraría en otro cuadrante... pero no te engañes mucho.

Para poder calificar correctamente las actividades que realizas y que debes realizar, debes tener siempre en mente cual es tu objetivo, que es lo que estás buscando.

En el libro se cuenta una historia de un profesor que llega a clase con un envase grande de cristal. El profesor saca de un cajón unas cuantas piedras grandes y las coloca sobre la mesa y comienza a meterlas, una a una en el tarro. Cuando las piedras llegan al tope, entonces le pregunta a los niños si el envase está lleno, a lo que los alumnos responden todos al unísono que si.

Entonces el profesor saca una bolsa con unas piedras más pequeñas y las va metiendo en el envase. Estas piedras más pequeñas se meten entre los espacios que dejaron las piedras grandes y van llenando el envase. Al final, el profesor repite la pregunta y los niños, dudando un poco, responden que si.

A continuación, el profesor saca una bolsa de arena y repite el procedimiento. La arena se cuela entre los espacios, llenándolos completamente. El profesor repite la pregunta pero los alumnos no saben que responder, incluso algunos dicen que no esta lleno.

Efectívamente, dice el profesor, y saca una jarra de agua, vertiendo su contenido en el tarro.

El profesor entonces explica que las piedras grandes son las cosas importantes de la vida, las cosas que realmente nos gustan y deseamos. y que los demás elementos van representando respectivamente las cosas de menor importancia. La conclusión es que debemos asignar nuestro tiempo a las tareas que son realmente importantes para nosotros, que las otras actividades encontran su espacio. Si se metieran los ingrediente en orden inverso, nunca podrías introducir las actividades importantes.

Lo ideal sería que la mayor parte de nuestro tiempo lo dedicáramos a actividades del cuadrante II, ya que ese es el cuadrante de la calidad, de la mejora. Esas son las piedras grandes de nuestro ejemplo. Es importante dejar tiempo también para las otras actividades, ya que sabes que ocurrirán.

Nunca llenes completamente tu agenda. ¿Cuál debería ser la proporción entre los tiempos asignados a cada tipo de actividad? Eso es algo que tendrás que descubrir por ti mismo, la propia experiencia te irá indicando como estructurar tu tiempo, pero primero debes hacer los primero.

Una cosa más, piensa que muchas de las actividades del cuadrante I estuvieron en un momento dado en el cuadrante II.

Las listas

No se si te has dado cuenta que todos los pilotos, incluso los que tienen muchas horas de vuelo, realizan un chequeo de los instrumentos del avión. Ellos tienen una lista con todas las cosas que debe verificar. Si le piensas un poco te darás cuenta que es obvio que lo hagan, ya que saben que su vida depende de ello.

¿Harías tu lo mismo si tu futuro dependiera de ello?

El proceso de aprendizaje pasa por distintas etapas. En muchos casos, al comienzo uno es inconscientemente incapaz. Esto quiere decir que uno no sabe que no puede. El mejor ejemplo es un niño que desea conducir un coche.Ese niño no sabe que no puede.

El siguiente paso es conscientemente incapaz. Esto es cuando uno se da cuenta que la cosa no es tan fácil. Una persona que nunca ha jugado al golf puede llegar a pensar que es muy sencillo darle a la pelota con el palo... hasta que lo intenta. Es entonces cuando uno se da cuenta que requiere cierto entrenamiento para lograrlo.

Después de la formación adecuada se alcanza el estado de conscientemente capaz. En esta etapa la persona tiene que pensar en cada momento lo que tiene que hacer. El conductor novel, al conducir piensa cada uno de sus pasos: cuando las revoluciones del motor llegan a cierto nivel, hay que aflojar el acelerador, pisar el embrague, realizar el cambio, ir soltando el embrague y al mismo momento acelerar.

Finalmente llegamos al punto en el que la persona es conscientemente capaz. La persona no tiene que pensar en cada uno de los pasos, simplemente los hace de forma instintiva, como el respirar.

Esta última etapa es muy peligrosa, ya que uno se confía. Es en esta fase que el conductor experimentado se dedica a realizar otras cosas mientras conduce y ocurren los accidentes. Es en estos momentos que los golfistas van adquiriendo malos hábitos y se empieza a torcer el recorrido de la bola. Es en esos momentos en los que el manager deja de ponerle atención a los pequeños detalles y surgen los grandes problemas.

Es en esos momentos que es importante dar un paso para atrás y hacerse una lista, por escrito, de las cosas que hay que hacer. Esas listas te permiten mantenerte atento a lo que es importante. Son esas listas las que te ayudan a realizar primero lo primero.

Una práctica muy extendida es preparar una lista de las cosas que vas a lograr en el año. Mucha gente, al final de año, se comprometen a alcanzar ciertos hitos en el nuevo año: dejar de fumar, bajar de peso, hacer esto o aquello. Lo gracioso es que la gran mayoría de esos compromisos son los mismo que asumió el año pasado. Esto ocurre generalmente por que no la ha hecho por escrito y porque no se ha sentido motivado a hacerlo. Por supuesto que si hablas con esas personas te expondrán una enorme lista de razones por las que no pudo alcanzar su objetivo. Pero esas razones no son más que escusas.

La forma efectiva de alcanzar esos objetivos es, primero, ponerlo por escrito, cuantificarlo y redactarlo en presente y primera persona. En lugar de escribir "Este nuevo año voy a bajar de peso" se debería escribir "YO peso XX Kilos". El siguiente paso es leer esa lista cada vez que puedas. Aunque muchos piensen que esto es una tontería, la base de la efectividad de este método es que es el subconsciente el actúa. El subconsciente no entiende de tiempo y si le alimentas continuamente con esos mensajes, al comienzo el subconsciente se reirá de ti y te dirá "pero que dices, si tu eres una bola de grasa... pesar XX, imposible, tu eres un gordo, tu tienes problemas de tiroides, tu tienes el esqueleto pesado... etc". Pero si le repites, todos los días que tu pesas XX kilos, al final, el subconsciente dirá "de acuerdo" y las cosas irán mejorando.

El alcance de las lista debería referirse a plazos más cortos. Adicionalmente a la lista anual, deberías tener una lista semestral, trimestral, mensual, semanal e incluso diaria.

Si le preguntas a una persona en la mañana: "¿que vas a hacer hoy?", en la gran mayoría de los casos recibirás la respuesta "No lo se! Cuando llegue a la oficina te lo diré.". Obviamente uno no sabe las cosas que ocurrirán durante el día. Si eres un bombero no tienes forma de saber si habrá un incendio... entonces ¿que harás todo el día?¿Quedarte sentado esperando que te llamen? ¿No te das cuenta de la cantidad de horas que perderás?. Es entonces cuando te responden: "Ya veré que hacer!" o "Algo haré".

Con estos ejemplos quiero decir que no necesariamente tienes que listar todas las cosas que harás en el día, pero que deberías tener una lista de actividades que te vayan acercando a las metas de la semana, a las del mes, a las del trimestres... a las del año... a las de tu vida!

Puedes tener un objetivo de leer un libro a la semana, un libro relacionado con un aspecto de tu vida que deseas mejorar, por ejemplo un libro sobre el Management, o sobre tecnología. Para alcanzar ese objetivo debes tener un objetivo diario de leer X páginas al día.

Partiendo de tus objetivos a largo plazo, debes llegar a los hitos intermedios y de allí a las actividades a medio plazo y finalmente a las tareas diarias. Planifica tu futuro.

Algo que suele ocurrir es que uno coloca en la lista tareas diarias actividades a un nivel alto. Por ejemplo, tienes en la lista de hoy que tienes que llevar el coche al taller. Cuando revisas esta lista y te encuentras con esa tarea, te das cuenta que no sabes el teléfono del taller. Entonces modificas la lista y colocas para el día siguiente "buscar el teléfono del taller". Al día siguiente te das cuenta que el teléfono lo tiene un amigo tuyo y que no tienes a mano su teléfono. Cuando realices listas a corto plazo debes ser lo más explicito posible, de esta manera podrás realizar dicha tarea. La tarea deberían ser varias tareas "Buscar el teléfono de Javier para pedirle el teléfono del taller", "Llamar al taller y pedir cita".

El mejor momento para preparar la lista es antes de irse a dormir el día anterior. Al despertarse en la mañana se debería leer, para que puedas salir de casa con todo lo que necesitas. Al final del día, actualizas las actividades que no pudiste hacer, consultas tu lista semanal y preparas la del día siguiente.

Otra utilidad de las listas es para recuperar el foco. Con el día a día es muy común perder el foco de tu objetivo a largo plazo. Esto hace que empieces a preocuparte por cosas que realmente no son importantes. Es por este motivo que es recomendable sentarse de vez en cuando a analizar la situación. Escribe en un papel cuales son los flancos que tienes abiertos, cuales son los retos y problemas a los que te estas enfrentando. Contrasta esas listas con tus objetivos a medio y largo plazo. Asigna prioridades y actualiza los objetivos que tengas que actualizar. Esto te permitirá dedicar tus esfuerzos a aquellas cosas que son realmente importantes para ti, es decir, las que te acercan a tus objetivos.

domingo, 30 de agosto de 2009

Diseña tu futuro

Mucha gente vive su vida tal y como le viene, las cosas ocurren y ellos reaccionan. Seguro que su vida está llena de emociones, nunca saben a donde van. Es como si estuviesen en medio del Atlántico en un velero, sin saber a donde van ni cuando llegaran. En especial, esto último será difícil de determinar, ya que no saben lo quieren y no tienen forma de saber cuando si lo han encontrado.

Para alcanzar el éxito es importante saber qué es el éxito.
  • ¿Qué es lo que quieres?
Si eres capaz de de describir lo que significa el éxito para ti, es muy importante que le pongas fecha, que determines un plazo de tiempo para alcanzarlo, ya que al hacerlo estas convirtiendo un deseo en un objetivo.

El siguiente paso es imaginarse en ese punto en el tiempo. Te tienes que ver en esa situación y describir como te sientes, que haces, con quien estas, como se sienten los que están contigo, cuantificar tus logros, disfrutar de esa sensación, en otras palabras, vive ese momento.

Esa vivencia es la que te motivará a seguir adelante cuando tropieces, porque la verdad es que tropezaras, muchas veces, y será muy duro. Las cosas se complicarán y ocurrirán hechos que no esperabas, hechos de gran trascendencia. Esa visión que realizas de tu momento de éxito deberá ser lo suficientemente fuerte para lograr que te levantes y sigas adelante. Si la visión no es fuerte, probablemente eso que has descrito como éxito no sea lo que realmente estas buscando.

Es muy importante que la descripción de lo que consideras éxito, junto con la descripción de todo lo que rodea a ese éxito lo pongas por escrito. Escríbelo en presente y en primera persona. Escribelo como si ya estuvieses allí. Escríbelo como si se lo contaras a alguien que quieres mucho y que deseas que alcance también ese éxito. Escríbelo para motivar lo suficiente a esa persona para que esté dispuesta a luchar y enfrentarse a todos los obstáculos que se le pondrán enfrente.

Ahora tienes que identificar las cosas que tienen que ocurrir para llegar a esa situación de éxito.
  • ¿Cuáles son los pasos intermedios desde ahora hasta ese momento?
  • ¿Qué estudios tienes que realizar?
  • ¿En qué debes especializarte?
  • ¿Donde debes trabajar?
  • ¿A que grupo de personas debes conocer?
  • ¿Qué comunidad de personas debes frecuentar?
  • ¿Qué técnica debes perfeccionar?.
Esa lista de actividades debes escribirla y tratar de darle un orden cronológico. Describe cada una de esas actividades de modo que alguien pueda entender a que te refieres. Trata de cuantificar cualquier valor: la cantidad de dinero que pretendes ganar, el peso que deseas tener, etc. Finalmente asígnale a cada actividad una fecha en la que deberías hacer alcanzado ese hito, para que el objetivo final, tu éxito, sea posible en la fecha que indicaste al comienzo.

Es muy importante que las fechas sean realistas. Uno no puede convertirse en físico nuclear en 3 semanas. Tampoco es bueno presionarse mucho, ya que puede ser desmotivador. Trata de colocar fechas alcanzables y reajusta las fechas que tengas que cambiar, incluso la fecha del éxito final, para que todo tenga sentido.

Te recomiendo que lo escribas en un ordenador, para que puedas modificar he ir añadiendo actividades sin mayores problemas.

Finalmente, toma la actividad más cercana y desglósala en tareas más específicas que te acerquen a la culminación de esa actividad. Ponle fechas de culminación a esas tareas.

Cuando lo tengas listo habrás planificado tu futuro. Esto no quiere decir que mágicamente todo saldrá según lo planeado. Lo que este plan representa es una guía para alcanzar lo que deseas. Primero que todo, ya sabes que es lo que deseas y tienes la motivación para alcanzarlo. Sabes los pasos que tienes que dar y tienes la motivación para darlos. Incluso, has descrito tareas más cercanas, tareas que puedes hacer ahora mismo y que te irán acercando al éxito buscado.

En el momento que tengas un obstáculo o que tengas que tomar una decisión, recurre a tu plan y analiza la situación. Si es necesario realizar cambios al plan, puedes hacerlo y luego reajusta las fechas. Pero trata de no rendirte muy pronto. Lee detenidamente como es tu éxito, revive ese momento, utiliza las descripciones que añadiste al plan, eso debería motivarte.

Se puede dar el caso, al revisar tu plan, que esa meta, ese éxito ya no te motive lo suficiente. ¿Qué haces? !Cámbialo!. Es tu futuro. Recueda que ese plan es una guía que te ayudará a alcanzar los que quieres. Repito "que te ayudará".

Recuerda, es muy importante describir ese éxito que buscas y deseas... ¿lo deseas?¿realmente lo deseas?¿qué estas dispuesto a hacer para alcanzarlo?¿Estas dispuesto a sacrificar tu tiempo?¿sacrificar a tus amigos?... si no estas dispuesto a sacrificar nada, entonces quizás has enfocado o descrito mal tu éxito. Trata de nuevo.

Pienso que es mucho mejor que cada uno diseñe su futuro y trabaje para alcanzar su objetivo, en lugar de despertarse cada día para ver que te depara el destino.
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